sábado, 28 de mayo de 2011

Pozo de Lascaux




Desde el alba de los tiempos 
la prístina oscuridad milenaria de la cueva 
sólo es turbada 
por el azorado respirar del enigma. 


Hombre-pájaro 
¿Qué fantasmas inquietan tus alas? 
¿Qué inmensidades incapturables 
te encendían?


Hombre erecto 
tu remota vigilia nos alcanza 
éxtasis, exaltación, lágrimas 
amor y muerte. 


Ave fénix 
inquietante pulsión trashumante 
que nutre la continuidad 
del plasma inmortal.


Hombre alado 
vivimos en tus sueños 
que trasciende los insondables 
confines de la muerte.


Conmueve tu arrebato 
nos hermana tu miedo conjurado 
nos enlaza 
el carnal y perpetuo interrogante.

Edith de Muñoz  

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