martes, 17 de mayo de 2011

Tan fuerte como el cristal que se rompe con el mas leve de los golpes

Cuando comienzas a leer un libro de auto ayuda, y ya mas o menos por la mitad del libro; que es cuando realmente comienza a ayudarte, unas de sus tantas recomendaciones son: caminar erguido, con la frente en alto, el pecho afuera, hombros atrás, con una mirada de certeza, la respiración tranquila y los pasos largos y sueltos, suelen dar seguridad al caminante, por ende, más seguridad a la hora de relacionarte. Que se compara como una cadena, pues eso causa que los miedos se disipen y las cosas salgan mas fluidas, como una cadena, una cosa lleva a la otra y la otra a la otra. Hoy solo piénsalo, no hay preguntas. 

Quiero saber, cuando esa cadena se rompe, pero no por fuera, no lo que los demás observan, no lo que la sociedad esta acostumbrada a ver de las personas; una copa de cristal el mas bello, ese que es rígido, fuerte, que hace un sonido agudo de campana muy peculiar, cristalino y puro como la bebida que tiene adentro; o agua, o vino (muy traidor) o café (muy oscuro) o nada ( muy vacío) pero que al mas mínimo de los golpes con el piso, se quiebra; no hablo de esa caratula; hablo de adentro de lo que pocos pueden ver, y no por ser privilegiados, no, sino por el simple hecho de que se tomaron la molestia de ver, que es lo que hay mas allá de una cara, de una copa de cristal que se ve fuerte. 

Resulta pues, que a veces somos de ese cristal; es como si... intentas hacer un castillo de arena en la playa pero el agua no te deja, porque el lugar donde lo quieres hacer está muy cerca del agua, así, igual las personas, si intentas enmendar un error de la vida, que es normal que los tengamos todos , vas colocando  las piezas de la copa, o vas amoldando la arena del castillo; pero no sientes que la aceptación de un tercero, y es importante para ti,  ya que es como el castillo, al no darte la aprobación de ese perdón o de sanar ese error, sientes como la copa se quiebra, el castillo se derrumba, y hay que comenzar de nuevo, y las cosas no son así; no podemos esperar a que un tercero venga y nos reconozca que estamos bien, que si acepta el perdón o las disculpas, no, hay gente que es mal orgullosa. Porque una cosa es ser orgulloso y hacer de eso un escudo, y protegerse uno, y otra muy distinta es, hacer del orgullo un arma para herir a los demás y disfrazarlo de venganza; la venganza es un plato que se come frío, que no tiene disfraz y que si vas a practicarlo en tu vida debes leer muy bien las clausulas del contrato, pues es como una liga mientras mas la estiras mas fuerte puede ser ese dolor, porque no siempre se suelta del lado para pegarle a la otra persona, sino del lado que te pega a ti mismo. 

No permitas que ese cristal quiebre, aprende a perdonar a los demás a ti mismo que es lo mas importante, si vienen con orgullo úsalo en su contra, suelta esa liga del otro lado; te podrás pegar a ti, pero el dolor sera mil veces mayor del otro lado, y tiene una razón, el que con humildad llega al cielo, con humildad se gana el reino, si reconoces un error y pides perdón, que ya es muy difícil hacerlo, y la otra persona no lo acepta, tranquilo, el tiempo para que esa persona lo acepte lo decide él mismo, el amargor del rencor no dura para siempre; no hay paladar que lo soporte, te lo dice alguien que le encanta el sabor de lo amargo y lo ácido. 

Todo túnel como su entrada también tiene su salida, toda noche oscura tiene sus estrellas, y todo pecado tiene su perdón, recuerda estamos de paso, no te vas a llevar nada de este mundo, disfrutemos de lo bueno, aprendamos de lo malo. Lo que mas vale no siempre es lo que tiene el precio mas alto, sino el sentimiento mas humilde. 

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