Siempre comienzo con algun tipo de pensamiento pero la verdad es que la mejor manera de que las personas entiendan, no es que le hablen bonito; la vida, cuando se trata de esa toma de decisiones, llegado el momento de que tienes que pagar un precio, no te viene con palabras lindas ni simpáticas, simplemente llegan y listo, la bofetada que te da no es para decirte; que bello, lo haces mal, pero como eres lindo no importa. Así que no comenzare con reflexiones solo lo diré como en muchas de las cosas que hacemos, lo hacemos sin pensar, no pensamos en el mañana, solo en el aquí, pero cuando llega el mañana y hay que pagar un precio, entonces hasta la vida suele ser ese pago.
A veces, veo a las personas que no paran de caminar y solo se detienen cuando ven una moneda tirada en la calle, resulta de bastante curiosidad la poca importancia que puede resultar no voltear a un lado, a ver, si por lo menos llega un tren y los atropella (hablo del sentido de auto-protección, no es que quiero que los atropelle un tren) tener esa prudencia. Ese tipo de gente que no sabe del oxido que come cual cáncer a la vida, solo se detienen a ver si están bien, llevando por el medio a cualquiera que se pueda presentar, con esa anarquía de que no me importa, a la final estoy bien.
Estar bien no es respirar sin dificultad, no es poder levantarte de la cama sin ningun problema, no es ver y que no uses lentes, eso es bueno dice que tienes unas condiciones de tu cuerpo bastantes buenas. Pero un día te levantas con un tremendo vacío en el pecho en el cual ese dolor es de color y olor a oxido, un olor que no te deja respirar, no te deja ver porque es penetrante, y al final deja por no dejarte tranquilo. Estar bien no es nada mas de afuera, también es de adentro, y de adentro en el fondo, desde allá en lo mas profundo donde casi estan los abuelos, sí de por allá mismo; como siempre lo he dicho muchas de las actuaciones de nuestro presente son por causalidades de nuestro pasado, tal cual clavo que dejas en el patio por varios días y comienza a oxidarse, a podrirse, tal cual pasa en las personas que no observan, solo se la pasan viendo que el mundo es malo.
El mundo es como es, y no hay otro, no podemos cambiar el mundo si no cambiamos nuestro yo, y aquellas heridas mal cerradas con síntomas de que se están pudriendo; pueda que se vea para una sola persona, pero la verdad es que la cadena de personas que sufren con esas heridas es larga, comenzando con la persona mas importante, TU. la vida y el oxido llegan a ser tan de la mano, que a veces es mejor intentar acostumbrarse a eso, siendo así mas difícil lograr una vida llena de momentos felices; porque donde tu vez nublado, yo que estando del otro lado de la acera veo que te tapas los ojos.
Acostumbrarse a vivir de alguna manera es como un tatuaje en la piel, no es que sea para siempre, no, pero quitarlo dolerá el doble de lo que dolió colocarlo. No quiero ser el típico machista que eso es negro y no existe grises, pero sin duda, pensar en acostumbrarse a algo, a alguien, a una forma y no disfrutar de todo, porque es que ya no es igual; porque a tal persona no le gusta, o porque es que no siento que pueda ser mejor sin esa persona, y en un abrir y cerrar de ojos pasaron los meses, luego los años y sorpresa es costumbre.
El oxido que no me deja vivir no se cura con mas oxido, tampoco con agua, ni con papel higiénico y a veces limpiar ese oxido es mas difícil de lo que parece, preferimos seguir y justo antes de dejar de respirar te das cuentas de que vivir sin oxido si se puede y que la vida si vale la pena, pero suele ser demasiado tarde, no lo hagas demasiado tarde para ti...

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